En su historia apreciamos que de una Empresa Aguadora nacida a inicios del siglo pasado, pasó por la creación de diferentes instituciones, cuyos nombre y objetivos se fueron cambiando en los últimos treinta años, uno de ellos INAA, hasta adoptar el actual ENACAL.
Hoy Nicaragua cuenta con una serie de instituciones vinculadas al tema del agua, con competencias repartidas y a veces hasta contradictorias. Muchas de las entidades que conforman el sector agua han sido promovidas por los organismos internacionales en su afán de segmentar el ámbito de las políticas, la regulación del servicio y la operación del mismo, pero también con la pretensión que este esencial servicio fuera privatizado, cuestión que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional desde su primer día dejó establecido que no se privatizará. Entre las instituciones nacionales del sector encontramos: ENACAL, MARENA, INAA, MIFIC y CONAPAS.
Durante los últimos 5 años ENACAL se encontraba en un proceso acelerado de privatización impulsado por el Gobierno del Sr. Bolaños, el cual se empezó a revertir el 10 de enero de 2007. Para justificar su privatización requerían presentarla como empresa estatal infuncional, desprestigiada, con saldos en rojos y deficitaria en todos sus órdenes. Esta situación se vio agravada por el fenómeno propio de la corrupción, inherente a los últimos gobiernos, de tal forma que ENACAL la entregaron en una situación de “quiebra técnica”; era una misión a cumplir en el contexto de las políticas neoliberales.
De esta forma, al recibir el nuevo gobierno la empresa, su situación es: —Deudas a corto plazo por el orden del los 436 millones de córdobas. —Una diferencia entre los ingresos y egresos mensuales de C$ 31,8 millones, lo que permite que cada año la deuda se acumula por C$ 382.6 millones de córdobas. —Sólo la factura de energía para el bombeo del agua y el pago de planillas es superior al total de las colectas mensuales.
Un creciente aumento en el costo de la energía, la cual ha representado en cuatro años un incrementó del 78%, pero además la calidad de este servicio cada día es más ineficiente y perturba el suministro de agua que la empresa debe asegurar.
Aumentos insustanciales de la cobertura del servicio: El 50% de la población no tiene acceso directo al agua potable y el 66% de las poblaciones urbanas con agua no tienen servicio de alcantarillado. Sólo 29 ciudades tienen sistemas de alcantarillado.
Paradójicamente se pierde más de 55% del agua bombeada a través de fugas técnicas y suministros no legalizados. Las redes de distribución, pozos y equipos de bombeo no recibieron manteniendo al menos en 10 años.
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