Hay que decir que no todo el territorio, ni todos los habitantes urbanos de las ciudades se encuentra cubierto con sistemas de agua potable y alcantarillado. El 50% o más del país no recibe agua potable por cañería domiciliar. Sus necesidades son cubiertas por mini acueductos rurales o por pozos comunales o personales. Las aguas servidas son enviadas al terreno o a corrientes de agua cercanas.
En el 2004, Enacal administraba el servicio de agua potable en las cabeceras departamentales, ciudades y poblados a través de 163 y las alcaldías unos 26. Pero se estima que hay entre 4,000 y 5,000 sistemas de agua (pozos, captaciones de manantiales y de agua de lluvia) de donde se abastecen igual número de pequeñas comunidades rurales.
Una tecnología apropiada a nuestro desarrollo, como son las bombas de mecate, ha permitido ahorrar esfuerzo humano —normalmente de mujeres—, en la extracción de agua para su consumo y uso.
Los recursos del agua subterránea se usan en todos los sectores de la economía. Incluso, grandes industrias utilizan agua de pozos para sus fines comerciales. Asimismo, empresas agropecuarias tienen excavados una cantidad aún no cuantificada de pozos en todo el país.
Aproximadamente el 90% de la producción de agua proviene de los pozos. Su productividad o cantidad de agua extraíble en un cierto tiempo (galones por minuto, litros por minuto, metros cúbicos por día, etc.) depende de la características en la estructura geológica, geomorfología, tipos de roca y precipitación que se dan en el territorio, además de la cobertura forestal, la cual facilita la infiltración del agua desde la superficie.
Los recursos de agua subterránea más productivos se localizan en los acuíferos aluviales de la era Cuaternaria, los cuales están entrelazados con materiales piroclásticos; y en los depósitos volcánicos de las eras Terciaria a Cuaternaria. Estas fuentes están localizadas en las tierras bajas del noroeste del Pacífico, en la depresión de los lagos de Managua y Nicaragua y en un área de más de 100 kilómetros tierra adentro de la costa del Caribe.
Estas planicies aluviales, las tierras bajas y la depresión de los lagos abarcan aproximadamente el 55% del país y contienen aproximadamente el 80% de las reservas de agua disponibles.
En todo el resto del país, especialmente en las tierras altas del interior del territorio, las condiciones del agua subterránea no son favorables debido a las formaciones geológicas que tienen permeabilidad y porosidad bajas.
La contaminación, sobreexplotación, pérdida de la capa forestal, están haciendo que cada día sea más difícil y costoso extraer agua de los pozos. En la medida que las profundidades son mayores de 90 metros no se puede usar tecnología simple, como malacates o bombas de mecate.
Pero además de los recursos de agua subterránea, existen en muchas comunidades rurales, vertientes u “ojos de agua”, o bien pequeños ríos represados, los cuales canalizados correctamente, permiten un flujo constante de agua hacia pequeños caseríos. Esos acueductos alimentados por esta vía o a través de la extracción de las aguas subterráneas superficiales, abastecen al 50% de la población.
Como se expresó anteriormente, los acueductos rurales se estiman en más de 5,000. Hasta finales del año 2002, se habían registrado 4,886 obras, entre captaciones de manantiales, miniacueductos por gravedad, pozos excavados a mano, pozos perforados con maquinaria y miniacueductos con bombeo eléctrico. La mayoría de estas obras fueron construidas en las comunidades por donaciones de instituciones de apoyo externo. Sin embargo, a la fecha es difícil calcular la cantidad de ellas en operación, pues se estima que, con más de cinco años, algunas están fuera de uso.
Adicionalmente, entre el 2002 y el 2005 el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) incluyó entre sus acciones el sector de agua potable rural, lo que aumentó la cantidad de acueductos rurales. Además, ENACAL mantuvo durante este periodo la construcción de algunos acueductos programados con fondos que ya había obtenido. |