En el año 2000 el turismo constituyó la tercera fuente de divisas más importante del país. Esta actividad ofrece buenas oportunidades para la inversión extranjera y la generación de empleos, especialmente en ecoturismo y proyectos en el mar. Ello es debido a la diversidad de recursos del país relacionados con el agua y las playas.
Existen de forma abundante bellas playas tanto en las costas del Atlántico como del Pacífico, lagos y lagunas, e islas en el Caribe.
El Lago de Nicaragua, con 8,157 kilómetros cuadrados, es el más grande de Centroamérica. Alberga un total de 500 pequeños islotes tropicales, albergues naturales para las orquídeas y variedad de aves, encontrándose en sus aguas peces raros, incluso los únicos tiburones de agua dulce.
Muchas otras áreas en el país, incluyendo la Isla de Ometepe —la mayor del mundo en agua dulce—, el Río San Juan, y la Isla del Maíz Pequeña, tienen gran potencial para el desarrollo del ecoturismo.
La Isla del Maíz en el Caribe ofrece una de las mejores áreas para retiros y tiene gran potencial para desarrollar la navegación, la pesca deportiva y el buceo. Las características que ofrece el lugar incluyen agua color turquesa, playas de arena blanca con palmeras de coco y arrecifes de coral.
En general este recurso agua/playa está poco desarrollado, aunque en estos últimos años nuevos empresarios e inversionistas extranjeros han incursionado con proyectos millonarios en las playas del Pacífico, la cual se extiende por 305 kilómetros desde el Golfo de Fonseca en la frontera con Honduras hasta la frontera con Costa Rica en el Sur.
No todos estos proyectos cuentan con un estudio de impacto ambiental y en muchos casos el uso de agua va en detrimento de los pobladores ancestrales de la zona. Otro problema es la falta de tratamiento a las aguas servidas o “negras” y otros desechos producidos por los humanos.
|