Además de los problemas generados por la naturaleza, los seres humanos nos encargamos de contribuir a que ese recurso abundante, pero finito en tiempo y zonas, se degrade y se convierta en inutilizable o desaparezca. Es impresionante el número de ríos que en el mundo —incluyendo los nicaragüenses— han desaparecido y se han convertido en cauces en época de lluvia —cuando la hay.
Organismos especializados de las Naciones Unidas han determinado que una cuarta parte de las zonas húmedas del mundo se han perdido de forma definitiva. Los desiertos y la aridez de la tierra avanza día a día en muchas zonas del mundo, incluyendo nuestra América.
Hay causas que explican esta situación además de las ya señaladas: la deforestación es una de las más importantes, debido al uso de tierras con vocación forestal para cultivos o ganadería. En Nicaragua este fenómeno tiene hasta nombre “chontaleñización”, es decir pérdidas de bosques para usarlo como tierra de pasto (y con una productividad de las más bajas del mundo: 1 animal por dos manzanas de tierra).
La agricultura es la mayor consumidora de agua, y junto con las ciudades e industrias, una de las más contaminadoras. Michel Camdessus, vocero por muchos años de las políticas neoliberales del FMI, acepta que los agricultores —grandes agricultores, señalamos nosotros, especialmente cañeros, arroceros y de productos de exportación— “no sufragan el costo ni del uso del agua, menos de su degradación”.
Lo peor es, según cita este autor en el libro Agua para todos, que ya UNESCO, observó en el 2003, que diariamente se arroja a los cuerpos de agua DOS MILLONES DE TONELADAS DE DESPERDICIOS, recordando que “un litro de agua contaminada arrojada a ríos o espejos de agua, contamina a su vez ocho litros de agua dulce. A la par que arruinan los ríos, casi el 66% de las tierras agrícolas han sido también dañadas”.
Esa disparidad en el mundo, fomenta y permite los derroches. En Montreal, donde hay superabundancia de agua y es gratuita, se pierde —igual que en Nicaragua— el 50% del agua suministrada.
Nunca debemos olvidar que el agua es vida. Sin agua no podremos sobrevivir como seres ni podrían funcionar los ciclos de autorregulación del planeta Tierra. Esencial para la vida —desde su origen— es esencial para la vida planetaria. Esta fórmula sencilla de H2O, es el cohesionadorMÁS IMPORTANTE de toda forma de vida existente.
Cuidarla es permitir que sobrevivan nuestros hijos y futuras generaciones.
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